Los riesgos globales han dejado de ser amenazas lejanas. Los conflictos geoeconómicos, la pérdida de biodiversidad y erosión de los ecosistemas, la polarización social, las crisis de deuda o la ciberinseguridad tienen un potencial de influencia local específico que condiciona tanto a los actores gubernamentales como empresariales a la hora de invertir y operar en un contexto altamente competitivo.
Hoy, la evaluación de los riesgos globales en clave balear contribuye a dar transparencia al telón de fondo en el que se formulan y desenvuelven las políticas públicas y las estrategias empresariales en las islas. Su principal reto: dar respuesta a los actuales focos de tensión y, al mismo tiempo, fijar prioridades a largo plazo desde las que se cultivan resiliencia y sostenibilidad.